Una biblioteca de barrio que convierte una manzana subutilizada en un atrio cívico abierto al río y a la ciudad histórica.
CONTEXTO — El terreno enfrenta el borde del río Rímac y el casco histórico declarado patrimonio. El proyecto retrocede su masa para regalar a la calle una plaza sombreada que faltaba en el barrio.
PROGRAMA — Sobre un zócalo público de doble altura se apilan las salas de lectura, mientras el archivo y los talleres se hunden hacia el patio interior. Todo el recorrido es continuo y sin puertas.
MATERIALIDAD — Un concreto pigmentado con tierra del valle da continuidad cromática con las quintas vecinas. La madera certificada calienta las superficies de contacto con el lector.
LUZ — Lucernarios orientados al sur capturan una luz constante y sin deslumbramiento, ideal para la lectura prolongada durante todo el año.